“En cinco años, los médicos tendrán una herramienta de IA a su disposición para hacer diagnósticos.”
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“En cinco años, los médicos tendrán una herramienta de IA a su disposición para hacer diagnósticos.”

July 4, 2023Voices

Foto: Román Latorre García, Director General de Sobi Iberia. Crédito: Sobi. 

Por Elena Astorga 

No existe un consenso universal sobre la definición de enfermedad rara. En la Unión Europea, una enfermedad rara se identifica como aquella que afecta a menos de cinco personas por cada 10.000 habitantes. En Estados Unidos, los trastornos que afectan a menos de 200.000 personas en el país se consideran enfermedades raras. Más allá de estas diferencias conceptuales, las enfermedades raras tienen en común una baja prevalencia (aunque se calcula que unos 36 millones de personas viven con una enfermedad rara en la UE, cerca del 7% de la población), lo que dificulta el diagnóstico, el tratamiento y la visibilidad de las hasta 7.000 enfermedades incluidas en esta categoría, que solo en España afectan a tres millones de personas. 

Ofrecer respuestas específicas para este grupo diverso es el objetivo que impulsa los esfuerzos de Sobi (o Swedish Orphan Biovitrum), una compañía biofarmacéutica sueca con presencia en más de 30 países y operaciones en más de 70. La estrategia de la compañía ha abrazado durante años la transformación digital de la medicina, desarrollando productos como la aplicación Florio para el seguimiento de pacientes con hemofilia —un trastorno genético que impide la correcta coagulación de la sangre, uno de los principales focos de la compañía— a través de su filial Florio GmbH, con sede en Múnich, encargada de desarrollar productos sanitarios digitales. 

"La sanidad es un sector donde la innovación es esperada y está profundamente arraigada en el ADN de la mayoría de los profesionales", explica Román Latorre, director general de Sobi Iberia. "Queremos ser parte de estas soluciones y estamos trabajando para integrarlas en nuestro enfoque de atención al paciente". Ingeniero industrial de profesión y con más de una década de experiencia previa en la empresa biotecnológica Novartis, Latorre asumió el cargo en febrero de 2023 y afronta, entre otros retos, la consolidación de la empresa como referente innovador en un momento de auge tecnológico. 

El sector sanitario atraviesa un periodo de transformación digital para mejorar la calidad de la atención al paciente. ¿Qué soluciones ha implementado Sobi para promover estrategias de atención centrada en el paciente? 

La digitalización y la innovación tecnológica han beneficiado enormemente al sector sanitario. Algunos de los casos más recientes son la telemedicina, la tecnología wearable y los dispositivos IoT, la atención remota al paciente, el uso de blockchain para descentralizar bases de datos y la incorporación de la inteligencia artificial para crear dispositivos portátiles de monitorización médica. 

Estas tendencias significan que todos los que trabajamos en el sector necesitamos adaptarnos a las nuevas demandas de los pacientes y del propio sistema sanitario. Por eso estamos desarrollando aplicaciones para personas con hemofilia o sus cuidadores, con las que pueden ver sus niveles estimados de concentrado de factor plasmático, registrar hemorragias, dolor, bienestar o actividad física, y que envían recordatorios al paciente cuando se acerca el momento de administrar su tratamiento. Además, los profesionales sanitarios tienen acceso a un panel de control basado en la web, donde pueden visualizarlo todo en tiempo real. Con esto, buscamos reducir la incertidumbre de pacientes y profesionales sanitarios, mejorar la atención y facilitar el conocimiento y la autogestión de la enfermedad, empoderando al paciente para que viva una vida más libre. 

¿Cuáles cree que son las barreras para impulsar una industria farmacéutica más digital e innovadora? 

Los laboratorios farmacéuticos están altamente regulados, lo que dificulta la rápida implementación de nuevas tecnologías y la adopción de prácticas digitales en la fabricación, el control de calidad, la monitorización de pacientes y la administración de medicamentos. Los requisitos normativos específicos y la falta de armonización de las regulaciones entre y dentro de los países complican la estandarización de los sistemas digitales en toda la industria. 

En el caso concreto de España, el hecho de que las competencias sanitarias estén delegadas en las comunidades autónomas es un aspecto a considerar para promover una industria farmacéutica más digital. Esto dificulta la implementación de soluciones y tecnologías digitales a gran escala y la integración de datos de diferentes fuentes. Si los sistemas de información sanitaria no están conectados y no comparten datos de forma eficaz, es difícil para los laboratorios farmacéuticos aprovechar todo el potencial de la tecnología digital para mejorar los resultados de los pacientes y la atención sanitaria. Por lo tanto, se requiere un esfuerzo conjunto y una colaboración eficaz entre proveedores de atención sanitaria, laboratorios farmacéuticos, reguladores y responsables políticos para abordar esta barrera y mejorar la interoperabilidad y la integración de datos en el sistema sanitario. A veces, algo tan sencillo como el firewall de un hospital nos ha frenado proyectos e iniciativas muy interesantes. 

Además, a nivel de la Unión Europea, una complejidad adicional es la Ley de Protección de Datos. En España, la mayoría de las aplicaciones que tenemos están anonimizadas, por lo que no corremos el riesgo de tener problemas al respecto. Sin embargo, si en el futuro intentamos conectar nuestras herramientas con los hospitales, tendremos que encontrar la manera de asegurar que los datos del paciente, si así lo desea, queden registrados en su historial clínico en el Sistema Nacional de Salud. 

¿Cuáles ve como los beneficios potenciales de las soluciones digitales para la captura de Datos del Mundo Real (RWD) y Evidencia del Mundo Real (RWE) en la industria y para la sociedad en general? 

Actualmente se dispone de una gran cantidad de datos y análisis del mundo real (RWD), pero la generación de evidencia basada en estos datos (RWE) sigue siendo muy compleja como resultado de la falta de homogeneidad y calidad de las fuentes de datos y la creciente diversidad de modelos y algoritmos de análisis. 

En la industria, el RWE se utiliza a lo largo de toda la cadena de valor, en la optimización de ensayos clínicos, la evaluación epidemiológica, la evaluación de seguridad y riesgo/beneficio de la terapia, la evaluación económica basada en resultados y en todo tipo de análisis comerciales y de negocio. Los datos de salud de la práctica clínica diaria pueden y deben contribuir a mejorar el sistema sanitario en general y son especialmente útiles en el caso de las enfermedades raras. 

En los ensayos clínicos, el uso de RWD puede acelerar el desarrollo de nuevos fármacos al optimizar el diseño de los ensayos clínicos, permitiendo simular poblaciones virtuales de forma más realista antes que en pacientes reales. Además, el uso de RWD puede favorecer, por ejemplo, en el caso de enfermedades más graves o de baja prevalencia, la realización de estudios de un solo brazo, lo que supone una alternativa más rápida y menos costosa. 

¿Qué oportunidades ve en la aplicación de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial o la telemedicina, en el abordaje de las enfermedades raras? 

Los beneficios de la telemedicina son obvios, incluso antes de la pandemia, pero su uso sigue siendo más una excepción que una realidad. En el caso de las enfermedades raras, el beneficio más evidente es el acceso a especialistas de forma más rápida y eficiente, algo que puede facilitar un diagnóstico más rápido y preciso y un seguimiento más detallado. Ya hemos implementado ejemplos de telemedicina que permiten a los médicos realizar consultas a distancia con especialistas de centros de referencia, lo que contribuye a acelerar el diagnóstico de enfermedades raras. Además, las consultas a distancia en algunos casos permiten realizar pruebas diagnósticas en tiempo real, lo que puede ayudar a iniciar el tratamiento más rápidamente. 

La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los campos más fascinantes de la tecnología en pocos meses. En marzo, Bill Gates publicó una interesante carta con el título La era de la inteligencia artificial ha comenzado, donde destacaba que el impacto de la IA será tan significativo como la creación del microprocesador, el PC, internet y el teléfono móvil; destacando específicamente el impacto en la salud. Ya existen ejemplos, especialmente llamativos en el área de la oncología, donde la IA identifica patrones y relaciones en los datos de los pacientes, mejorando la precisión diagnóstica, en algunos casos en años. Esta nueva era no ha hecho más que empezar, y vamos a ver cosas increíbles: los algoritmos de aprendizaje automático nos ayudarán a detectar patrones en síntomas y signos que hoy son difíciles o imposibles de identificar para los médicos humanos. 

En cuanto al diagnóstico, un punto que necesita especialmente mejorar en el campo de las enfermedades raras (actualmente, la media en España es de seis años desde la aparición de los síntomas), ¿cómo puede ayudar la innovación a identificar los trastornos antes? 

En muchos casos, el retraso en el diagnóstico puede deberse a la falta de conocimiento por parte del profesional sanitario de que la patología existe o a la dificultad de agregar e interpretar los datos recogidos. Pero ya están surgiendo aplicaciones revolucionarias, como Glass.health, que permite a los médicos introducir los datos y, utilizando la IA, obtener un posible diagnóstico. Mucho antes de lo que pensamos, estas herramientas acompañarán a los médicos en su día a día. Mi predicción es que en los próximos cinco a diez años, cada médico tendrá una herramienta de inteligencia artificial a su lado en la que confiará para el diagnóstico de los pacientes. 

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