En Ecuador, un 75.6% de la población tiene acceso a internet, lo que ha impulsado la evolución de las empresas para adaptarse a las nuevas formas de consumo. Entre 2019 y 2020, se produjo un incremento del 54% en las compras en línea gastando el usuario promedio $340 en compras en línea en 2020. Además, se observa que un 49% de los usuarios en Ecuador prefiere comprar a través de Whatsapp, un 44% por aplicaciones móviles y un 35% en sitios web. Ante este panorama, la transformación digital  es ya una necesidad en las empresas ecuatorianas.

En un evento organizado por CITEC, Javier Meléndez, Head of New Business Development en Opinno Ecuador, compartió valiosas estrategias para mejorar la madurez empresarial en el contexto de la transformación digital. Meléndez destacó la necesidad de adaptarse a los cambios tecnológicos para sobrevivir en el mercado actual, donde los clientes demandan más servicios en menos tiempo.

Para lograr una transformación exitosa, Meléndez destacó los cuatro pilares de la transformación digital que impulsan a todas las industrias. Estos pilares son: la omnicanalidad, que simplifica y optimiza los canales de comunicación para ofrecer experiencias superiores al cliente en cualquier punto de contacto; la modularidad, que permite una arquitectura del sistema basada en bloques digitales reutilizables y adaptables a los cambios del mercado; la apertura, mediante el uso de APIs abiertas para conectar internamente y con terceros; y la inteligencia, aprovechando tecnologías como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para recopilar y analizar datos y ofrecer experiencias altamente personalizadas.

Meléndez enfatizó que la cultura organizacional desempeña un papel fundamental en la implementación de estos pilares. Es necesario fomentar una mentalidad abierta al cambio y promover la adquisición de nuevas habilidades y servicios en el entorno empresarial.

Gracias a estos cuatro pilares, podemos medir la madurez digital de la compañía, esto es, el progreso que una organización logra al moverse desde un punto inicial hacia un punto objetivo, en términos de sus capacidades digitales. La medición de la madurez digital permite compararse con un estándar de la industria y mejorar productos y servicios para agregar valor al mercado y, en última instancia, alcanzar los objetivos estratégicos de la organización. En un mundo en constante cambio, el objetivo final de la madurez digital es la supervivencia de las organizaciones.

Por último, Meléndez resaltó la estrecha relación entre la estrategia de madurez digital y la mejora del Customer Experience (CX). La madurez digital implica la medición de varias capacidades organizativas, como la gestión de proyectos, la gestión de datos y la capacidad de talento digital, que están directamente relacionadas con la creación de valor para el cliente. Al tener un nivel de madurez digital más alto, las organizaciones pueden reaccionar de manera más ágil a las cambiantes necesidades del cliente y generar un valor diferenciado en el mercado. Además, la experiencia del cliente se vuelve más significativa, ya que se le brinda más que un producto o servicio, sino también un recuerdo o una emoción.

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