Además de apostar por la innovación y la tecnología, el gerente general de la farmacéutica MSD en Brasil, Hugo Nisenbom, asegura que el primer objetivo de la industria farmacéutica debe ser la salud del paciente y no el beneficio económico, especialmente en tiempos de coronavirus 

El gerente general de MSD Brasil, Hugo Nisenbom.

Foto: El gerente general de MSD Brasil, Hugo Nisenbom 

Por Patricia R. Guevara

La industria farmacéutica está en todos los titulares en un momento en la historia sin precedentes: nunca se había desarrollado tan rápido una vacuna como las propuestas contra el coronavirus (la COVID-19). En la ecuación resuenan las variables tecnología, colaboración, globalización y financiación. Por el camino va quedando una transformación sin retorno de un sector más innovador que nunca.

El gerente general de la centenaria empresa biofarmacéutica de talla mundial MSD BrasilHugo Nisenbom, conocida como Merck en EE. UU. y Canadá, recuerda lo importante que es tener siempre al paciente en el punto de mira durante esa transformación. Esta filosofía cala en todas las áreas de su empresa y se traduce en ejemplos exitosos de colaboración y uso de la tecnología.

Nisenbom, que también es patrocinador del grupo de afrodescendientes y de otros cuatro grupos de diversidad activos en MSD, y vicepresidente de la Asociación Brasileña de Fabricantes Farmacéuticos de Investigación Interfarma, asegura que "la diversidad es crítica para la innovación".

Después de toda una vida dedicada al sector farmacéutico y 25 años trabajando en MSD, ¿cuál cree que es el papel de esta industria?

Uno de los líderes que marcó esta empresa, George Merck, dijo que siempre tenemos que hacer lo correcto para el paciente y que las medicinas son para las personas; el lucro debe ser solo una consecuencia de ello y no el primer objetivo. Ese legado es muy importante para nosotros porque pensamos que cada producto que resuelve una condición médica es una verdadera joya y no debemos descansar hasta que llegue a cada uno de los pacientes; para eso, creemos en la innovación.

Esa misión de poner al paciente en el centro de nuestro sector es un rol imprescindible en estos momentos de pandemia, junto a la colaboración con gobiernos y otros actores. La industria se ha unido para resolver este problema, y también está haciendo un esfuerzo para entender la nueva realidad.

¿Cómo han reaccionado en MSD Brasil a la pandemia?

Desde nuestra subsidiaria, teníamos tres objetivos claros, por este orden: cuidar a las personas de nuestro equipo, mantener las actividades esenciales para los pacientes y cuidar el negocio.

Veníamos trabajando en metodología agile y nuestra transformación cultural nos sirvió para minimizar el impacto en la salud de las personas. Fue similar a lo que ocurrió en Europa: Brasil, un país continental, con los sistemas de salud sobrecargados y con potenciales colapsos, distancias de avión de varias horas de una punta a otra del país y con 200 ciudades en las que tenemos presencia en las que tomar decisiones para que nadie se enferme y, si alguien se enfermaba, garantizar que tenía el tratamiento adecuado, y cuidar no solo de la salud física, también de la mental.

Mantener las actividades esenciales de producción, logística e investigación fue relativamente sencillo, pero para cuidar el negocio sí que tuvimos que transformarnos.  Fuimos capaces de generar el contenido que queríamos transmitir a una velocidad fantástica y llegar a nuestros clientes, médicos y pacientes por vías digitales.

Nisenbom afirma que la misión de una farmacéutica debe ser siempre hacer lo mejor para el paciente.

Foto: Nisenbom afirma que la misión de una farmacéutica debe ser siempre hacer lo mejor para el paciente. Crédito: MSD Brasil.

La velocidad, precisamente, es crucial en este tipo de situaciones.

Absolutamente, y tenemos una historia de éxito que lo ejemplifica. Muchas de las personas que enferman de COVID-19 tienen que conectarse a un respirador y para eso necesitan bloqueadores neuromusculares. Es un producto que ya tiene genéricos y que vendíamos en instituciones privadas, pero no en el gran mercado público. En un momento de la pandemia recibimos una llamada urgente nos pusimos a trabajar.

Pudimos traer producto de Australia en tiempo récord, hubo que adaptar rápidamente regulaciones y el coste de envío era más alto que el del propio material, pero, si tienes clara cuál es tu misión, nunca es un impedimento. Pudimos salvar cientos de miles de vidas.

Siguiendo con la velocidad, el desarrollo de la vacuna está siendo vertiginoso. ¿Cómo ve esta carrera?

Creo que no hay una carrera como tal por una vacuna, porque todas van a ser necesarias y se van a ir mejorando. Algunas tienen nuevas tecnologías, pero también desafíos de transporte; otras son más económicas. Nosotros en MSD estamos trabajando en dos vacunas con dos prioridades: que sean de una sola dosis y que sean escalables. También estamos avanzando en un estudio con un antiviral que podría usarse desde los primeros síntomas y que, como publicó la universidad de Georgia en EE. UU., podría cambiar las reglas del juego.

Una cosa esencial es la seguridad de todos los pacientes. Nunca en la historia se vacunó a millones de personas, y por eso es importante el rigor científico al que se han comprometido los actores de la industria, incluido MSD. Hasta que no estemos todos seguros con la vacuna o un antiviral, nadie lo estará, por eso tenemos que dar acceso a todo el mundo y a la vez premiar la innovación.

Ha mencionado varias veces la innovación como elemento trasversal, ¿cómo abordan desde MSD la innovación abierta?

En MSD Brasil usamos la palabra parceria, que significa cooperación y es un término clave sobre nuestra forma de ser en todos los ámbitos y de actuar con los stakeholders.

Cuando iniciamos nuestro proceso de cambio, fijamos cuatro o cinco pilares estratégicos. Uno de ellos era comenzar por la forma de trabajar y el cambio se inició por el comité de liderazgo y el modelo de gobernanza del futuro. Por ejemplo, se acabó la época en la que hacías un plan estratégico por año a largo plazo; empezamos a hacer revisiones más cortas y creamos squads [equipos] ágiles. Estos squads toman decisiones con autonomía, se basan en datos, se mantienen en aprendizaje constante y están en contacto frecuente con el comité de liderazgo.  

Gracias a todo este cambio cultural, vimos que podíamos tener una mejor relación con el ecosistema para conectar con los hubs de innovación y acelerar la obtención de soluciones; no todo el conocimiento está en casa.

En particular, ¿cómo abogan por la transferencia de conocimiento científico y tecnológico entre los actores del ecosistema?

MSD colocó laboratorios de investigación cerca de los polos científicos e innovadores, por ejemplo, en Boston y California (EE. UU.). Hay una conjunción que es la universidad, las grandes empresas, las pequeñas empresas y las start-ups. No es nuevo, pero se está acelerando. En aquellos países capaces de juntar sus sistemas educativos, sus empresas y otros actores hay más resultados en innovación.

¿En qué casos prácticos de cooperación se ha traducido toda esta estrategia?

En Brasil tenemos varios proyectos. Por ejemplo, con el Instituto Butantan trabajamos para desarrollar una vacuna contra el dengue. Es la primera vez que hay una transferencia de conocimiento en ambas direcciones con una empresa pública: no solo la tradicional norte-sur, sino también en la dirección sur-norte. Juntos esperamos desarrollar una solución global para un problema de salud como es la prevención de esta enfermedad, una necesidad no atendida aún.

MSD apuesta por la innovación en el ámbito digital para mejorar la salud materna.

Foto: MSD apuesta por la innovación en el ámbito digital para mejorar la salud materna. Crédito: MSD for Mothers.

En la parte de nuestra acción social, tenemos el proyecto MSD para Madrespara reducir la mortalidad por complicaciones en el embarazo o en el parto. En 2018 en cooperación con el Hospital Albert Einstein de San Pablo y el Ministerio de la Salud, analizamos los procedimientos y con soluciones simples como aumentar la educación del personal de enfermería o tener el remedio en el momento que se necesita, se redujo la mortalidad materna en los partos en un 54 %. También se han evitado 20.000 cesáreas innecesarias. Hicimos este piloto con el Hospital Público Agamenón Magalháes y ahora lo estamos replicando en otros 24 centros públicos de maternidad.

También estamos trabajando sobre el peligro de la resistencia de las superbacterias a los antibióticos. En cooperación con hospitales y start-ups estamos avanzando para que se haga un uso más racional de ellos, y se utilice el antibiótico correcto durante el tiempo adecuado. Para ello empleamos inteligencia artificial. Esta tecnología puede facilitar al médico su práctica hospitalaria analizando los datos de cada hospital y según el tipo de bacteria, indicar qué antibiótico tiene que usar y en qué cantidad, para así reducir las resistencias bacterianas.

Entre los avances tecnológicos más destacados de MIT Technology Review en 2020 figura la medicina hiperpersonalizada para el desarrollo de fármacos adaptados a cada paciente. ¿Qué papel juega la tecnología en esos casos prácticos y en la industria farmacéutica?   

No cambia el centro de nuestro negocio, que es la investigación científica, pero sí transforma cómo lo hacemos y cómo vamos a lograr nuestros objetivos. Por ejemplo, pensemos en todos los datos genéticos que conocemos de las personas sumados a los de los dispositivos wereables y móviles; vamos a poder predecir e individualizar la medicina de las personas.

La inteligencia artificial va a continuar mejorando para ayudar a diagnosticar a partir de una imagen y para optimizar, como comentaba, el uso de tratamientos antibióticos. Por ejemplo, ya existen máquinas para leer melanomas: la máquina reproduce lo que hacen miles de médicos, aprende y ayuda a disminuir el error. El rol del médico continuará siendo crítico, pero la tecnología estará cada vez más presente como elemento de mejora.

En MSD con tecnología avanzada para optimizar el uso de antibióticos y así reducir la resistencia bacteriana.

Foto: En MSD con tecnología avanzada para optimizar el uso de antibióticos y así reducir la resistencia bacteriana. Crédito: MSD.

La tecnología no tiene límite. En nuestro caso, además es un vehículo que nos permite llegar con mucha más eficiencia a todos los puntos del país. Estamos entrando en un momento donde las decisiones se van a parecer cada vez más a decisiones científicas, no solo en la parte de ciencia, sino también en la parte de negocio.

¿Cómo ve el futuro de la industria farmacéutica?  

Creo que continuará con su objetivo vital de encontrar soluciones médicas aún no resueltas, con el foco puesto en los datos globales y en operaciones con múltiples actores. Pero, hay algo que considero esencial: la diversidad. No es un tema menor en estos tiempos, hemos visto lo que pasó en EE. UU., y tenemos la misión y la responsabilidad como empresas de trabajar en ello. La diversidad es crítica para la innovación.

"Las decisiones se van a parecer cada vez más a decisiones científicas, no solo en la parte de ciencia, sino también en la parte de negocio"

Sobre la tecnología y la colaboración, creo que no vamos a ser dueños de todas las tecnologías ni expertos, así que tenemos que estar en contacto permanente con el ecosistema, trabajar en parcerias y compartir conocimientos. ¿Quién gana? Siempre debe ganar el paciente.

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