El presidente de la empresa farmacéutica Cantabria Labs, Juan Matji, explica qué innovaciones están transformando su sector y su compañía, y predice que la sociedad tendrá más en cuenta los lugares de fabricación tras sufrir la "dependencia" de las cadenas de suministro extranjeras durante el confinamiento

El presidente de la empresa farmacéutica Cantabria Labs, Juan Matji, explica qué innovaciones están transformando su sector y su compañía, y predice que la sociedad tendrá más en cuenta los lugares de fabricación tras sufrir la "dependencia" de las cadenas de suministro extranjeras durante el confinamiento

Foto: El presidente de la empresa farmacéutica Cantabria Labs, Juan Matji. Crédito: Cortesía del entrevistado

Por José Manuel Blanco

En tiempos de teletrabajo y huida de las grandes ciudades, la compañía farmacéutica Cantabria Labs (España) está siendo testigo de cómo cada vez más trabajadores del país expresan su interés en trasladarse a esta región dominada por el mar, la montaña y el campo. Por eso, mientras avanza en su propia transformación digital, intenta atraer talento dispuesto a asentarse en esta zona norte de España o teletrabajar para alguna de las sedes que el grupo tiene alrededor del planeta.

Su presidente, Juan Matji, explica cómo ha vivido la pandemia el sector de la dermatología (en el que la telemedicina ha jugado un papel clave para el seguimiento de los pacientes) y qué innovaciones está llevando a cabo para adaptarse a las demandas de la nueva normalidad empresarial.

¿Cuáles son los principales avances tecnológicos que están ayudando al sector de la dermatología cosmética a seguir ofreciendo bienestar a la sociedad?

Cada vez hay más aplicaciones que te recuerdan que te pongas tu crema todas tus noches o fotoprotector porque llevas tres horas al sol. Ahora mismo, con un smartphone y un visor especial, los dermatólogos pueden diagnosticar o pedir una segunda opinión sobre un diagnóstico. Esto ha sido muy importante durante la pandemia: muchas consultas han cerrado y han seguido atendiendo a sus pacientes con telemedicina.

Un campo de la dermatología que se ha desarrollado muchísimo ha sido la tricología, que es la ciencia que estudia el cabello: los dermatólogos decían a sus pacientes que se pasaran la cámara [del smartphone] con una aplicación de iPhone por el cuero cabelludo para ver su densidad capilar.

En el caso de Cantabria Labs, la tecnología nos ha permitido conectar los hogares con la fábrica y las oficinas, y seguir con la actividad del día a día. Además, hay muchos ensayos clínicos en formato electrónico. Antes, los integrantes hacían las revisiones de los ensayos con un cuestionario muy sencillo, que a veces solo consistía en que el médico escribiera una cruz junto a la respuesta que daban los participantes. Hoy, muchos cuestionarios se pueden hacer en formato electrónico.

La pandemia también ha puesto de actualidad los laboratorios remotos: los científicos siguen investigando moléculas desde casa y son los robots, la nube y la inteligencia artificial (IA) los encargados de sintetizar y enviar de vuelta los resultados. En Cantabria Labs, ¿cómo han continuado con la investigación científica y de producto durante los meses de confinamiento?

Desde hace años tenemos un modelo de innovación abierta. Llegábamos a acuerdos con centros privados y públicos de excelencia, que utilizan bases de datos para trabajar con moléculas eficaces para la piel. Con el MIT tenemos un acuerdo para acceder a sus proyectos en medicina y salud, una especie de palco preferente para ver por dónde va la innovación a nivel mundial. Eso nos permite acceder a lo que hacen grupos avanzados de investigación. Tenemos incluso un premio al mejor proyecto relacionado con salud y piel. Antes, viajabas a esos centros para conocer in situ el progreso de las investigaciones; ahora, tenemos unos formatos de seguimiento electrónico de los proyectos.

El expresidente de la Sociedad Internacional de Teledermatología y profesor de Dermatología en la facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla (España), David Moreno Ramírez, dijo en una entrevista el año pasado que la IA marcará el futuro de la dermatología, con algoritmos que ayuden al dermatólogo en la toma de decisiones, algo en lo que coincide con otros expertos. ¿Cómo ve la aplicación de esta tecnología en el sector?

Hay algoritmos que pueden predecir las posibilidades de desarrollar cáncer de piel, que se basan en la escala de fototipos de Fitzpatrick sobre el tipo de piel y la exposición solar. También, existen aparatos maravillosos que funcionan como una especie de escáner y que se basan en algoritmos: en función de tu pigmentación, comprueban si el cáncer está avanzando. No creo que sean herramientas sustitutivas, sino complementarias al diagnóstico. Con ellas, el médico se siente más reconfortado.

¿Y en el caso de Cantabria Labs?

Utilizamos la tecnología para buscar palabras clave. Por ejemplo, si buscas resultados de "polución" y "piel" desde hace cinco años, empiezas a ver compuestos con los que se trabaja para paliar los efectos nocivos de la contaminación en la piel. Si añades "productos naturales", estás cerrando mucho más el círculo.

También contamos con equipos electrónicos de analítica. Las máquinas de las fábricas tienen procesadores donde puedes medir la eficiencia de la producción casi al minuto. Al final, obtenemos muchos datos, pero también debemos tener inteligencia, artificial y humana, para analizarlos.

¿Cuáles son los datos más útiles en dermatología cosmética?

Siempre son las tendencias, que te las da la información del consumidor casi al instante. Por ejemplo, si prefieren comprar productos que respetan el medioambiente.

¿Sus datos revelaron algún tipo de cambio en el comportamiento de los clientes asociado a la pandemia? Por ejemplo, ¿en los productos más demandados, los patrones y canales de compra y pago, el perfil del comprador o las consultas realizadas?

Cuando llegó la pandemia, pensamos automáticamente que la gente se iba a preocupar mucho más por la salud. Primero era una salud defensiva (lavarse las manos con gel hidroalcohólico) para evitar las agresiones externas (mascarillas). Luego, una vez protegidos por fuera, ¿cómo hacerlo por dentro? Ahí hemos visto un gran cambio en el comportamiento de los consumidores. Dijeron: "Tengo que buscar productos que refuercen mi sistema inmunológico y mi salud". Buscaban productos para dormir mejor o inmunomoduladores. Teníamos pavor de ir al médico, por lo que adoptamos un rol preventivista.

El patrón del consumidor está cambiando. Está mucho más concienciado con, primero, la salud; y segundo, con lo que se fabrica en casa: hemos visto la dependencia que teníamos de China. Los gobiernos se han dado cuenta de que la desindustrialización se ha vuelto en nuestra contra. Estamos volviendo a la reindustrialización en Europa. El consumidor empezará a mirar el dorso de los productos para saber dónde están fabricados.

En la actualidad se están popularizando los chatbots. Cantabria Labs cuenta con el suyo, Happy Man, que interactúa con los periodistas en WhatsApp para aportarles información sobre la compañía y los productos. ¿Por qué decidieron apostar por un chatbot para comunicarse con los medios?

Somos una empresa que busca soluciones tecnológicas que faciliten el trabajo de los stakeholders. Vimos que el chatbot era una oportunidad estupenda de informar de nuestros productos y novedades. Es una herramienta dinámica y eficaz, comodidad en la palma de la mano 365 días al año, 24 horas al día. Lo importante del chatbot es la buena velocidad, que tengas volcada la información de manera veloz y que sea fácil [de utilizar]. Lo vamos a usar para relacionarnos con otros stakeholders y, el día de mañana, por qué no, con los consumidores.

¿Qué otras tecnologías quieren empezar a desarrollar en sus instalaciones?

Hace dos años inauguramos la planta de fabricación ecosostenible en Santander [España]. Ahora estamos con el siguiente proyecto, la digitalización de la producción: hemos comprado maquinaria con software para analizar los datos que capturamos y comprobar la eficiencia de la fábrica. Estamos diseñando una fábrica más eficiente no solo a nivel ecológico, sino también a nivel productivo.

También estamos trabajando mucho en el área de marketing intelligence. Ahora estamos implantando Salesforce, que creo que es una herramienta muy completa que nos permitirá interrelacionar con nuestros stakeholders, analizar mejor los datos, presupuestar mejor…

¿Qué consejos daría a otros compañeros del sector que quieran aplicar las tecnologías en sus procesos diarios o que se muestren reticentes a hacerlo?

Las compañías pueden ser exitosas, pero no toda la vida si no renuevan sus votos de inquietud. Creo que somos una compañía inquieta: tenemos que mejorar lo que hacemos, no caer en la autocomplacencia.

El consejo que le daría a la gente del sector es que la revolución tecnológica está aquí para quedarse y hay que dar pasos sólidos hacia ella. Lo primero que tienes que hacer es contratar a gente capaz, que sepa de este campo. Tienes que contratar profesionales del sector para esta transformación digital. Y luego, perseguir la agilidad y la inteligencia. Si tienes agilidad, tienes una capacidad más resistente de sobrevivir. Y en cuanto a la inteligencia, cuanto más análisis previo tengas, menos ensayo-error harás; el error es una pérdida de tiempo.

La masificación del teletrabajo que ha traído consigo la COVID-19 ha hecho que muchos países y ciudades atraigan a personas que pueden trabajar deslocalizados. En España, ciudades y pueblos como Málaga y Riba-roja d'Ebre están esforzándose en ello. ¿Qué puede ofrecer Cantabria para atraer talento tecnológico e innovador?

Tienes mar y montaña, es un sitio muy maravilloso. Antiguamente, nos costaba atraer talento. Solo encontrábamos gente del norte [de España]. Ahora, tras el confinamiento, hay gente a la que le interesa vivir en una provincia más pequeña y disfrutar más de la naturaleza. Tenemos trabajadores de Madrid que, tras visitar nuestras instalaciones, dicen que se deslocalizan para vivir aquí con su familia, por calidad y coste de vida. Te puedo decir que hay mucha gente de toda España que ya está aplicando a puestos de trabajo para los que siempre recibíamos currículums de la zona.

Además, para trabajar en Cantabria Labs Spain no hace falta vivir en España. A la gente le estamos diciendo que, si quieren venirse a la familia, pueden trabajar desde Santander, Madrid o Lisboa [Portugal], en la península ibérica; si te vas a Europa, tenemos hubs de trabajo en Milán [Italia], París [Francia], Los Ángeles [Estados Unidos], Ciudad de México, Singapur y Cantón [China].

Lo estamos haciendo como una experiencia multicultural dentro de la compañía, las herramientas digitales nos lo permiten. Nuestras filiales están abiertas para albergar empleados de los diferentes negocios del grupo Cantabria Labs. Hace poco creamos un hub en Casablanca [Marruecos], porque pensamos que África va a ser uno de los continentes más importantes en el futuro.

 

Fuente:

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