Garantizar el bienestar de los visitantes y fomentar la prevención frente a la COVID-19 son dos de los retos actuales de las infraestructuras. Para resolver estos desafíos y crear lugares seguros e inteligentes, se espera un aumento de la presencia de nuevas tecnologías en espacios como oficinas, centros comerciales y hospitales.

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Foto: Las nuevas tecnologías aplicadas a los edificios redefinirán la forma en que las personas interactúan con las infraestructuras. Crédito: Pixabay.

Por Danielle Maxwell  

Imagina que, antes de acceder a un centro comercial, debes pararte a leer una pantalla ubicada en la entrada. Esta te indicará que el espacio en ese momento está al máximo de su capacidad y te invitará a esperar unos minutos hasta que haya aforo disponible. Por supuesto, también te recordará mantener la distancia de seguridad con el resto de visitantes. Como resultado de la pandemia de la COVID-19, esta situación está más cerca de la realidad de lo que pensamos. Para fomentar la prevención frente al coronavirus, se están desarrollando tecnologías que van a redefinir la manera en la que nos relacionamos con las infraestructuras.

Según la investigación IoT and Big Data Analytics for Smart Buildings: A Survey, las personas pasan el 80% de su vida en el interior de edificios. Por ello, es crucial convertir estos espacios en lugares adaptados a las necesidades surgidas a raíz del coronavirus. En este escenario, las soluciones relacionadas con el digital building se presentan como elementos indispensables, como los sistemas de gestión de edificios (BMS, por sus en inglés de building management systems) y las nuevas tecnologías basadas en el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés).

Tal y como explica la empresa italiana Tecnovox, estas tecnologías se caracterizan por estar centradas en el usuario, potenciar el rendimiento económico de las infraestructuras, impulsar su sostenibilidad y aumentar el grado de conocimiento sobre cómo funciona un edificio y cuál es el comportamiento de los visitantes.

Aunque ya se utilizaban antes de la pandemia, ahora han cambiado su enfoque. Según explica el key account manager en Opinno, Senén Bernárdez, anteriormente se centraban en la optimización de las infraestructuras, el aprovechamiento de los espacios y el ahorro de agua y energía. Ahora, se centran en el mantenimiento de la salud y la seguridad de sus ocupantes y la gestión de la amenaza del virus.

Es más, se estima que la venta de tecnologías de edificios inteligentes crecerá un 4,3% en 2020 hasta alcanzar los 685,7 millones de dólares debido al aumento de la demanda por parte de los propietarios para crear espacios seguros. Por ejemplo, ya existen empresas que están lanzando sus propios proyectos para adaptarse a esta nueva realidad. Es el caso de GMP Horizon, compañía del sector inmobiliario, que ha lanzado una convocatoria para trabajar con colaboradores y desarrollar edificios seguros y saludables.

Soluciones para los edificios de la nueva normalidad

Oficinas, centros comerciales y hospitales serán las principales infraestructuras obligadas a modificar su funcionamiento. Así lo asegura Bernárdez, quien añade que "espacios como los centros comerciales van a tener que redefinir su propuesta de valor y, en vez de ser lugares masivos, serán lugares experienciales". La idea es convertir espacios tradicionales en espacios inteligentes capaces de conocer en tiempo real su nivel de ocupación y de ofrecer alternativas para evitar el contacto táctil con objetos.

  • Comprobación de temperatura sin contacto. Un ejemplo de tecnologías de este tipo es Janus, un stand creado por IntraEdge y Pyramid Computer en colaboración con Intel capaz de comprobar la temperatura de hasta 1.500 personas por hora. Para ello, el usuario debe escanear un código QR en su teléfono y situarse frente a la cámara de Janus. Entre uno y cinco segundos después, recibirá un mensaje para saber si se le ha concedido el acceso.
IoT

Foto: Los sensores de IoT son capaces de medir aspectos como el nivel de ocupación la calidad del aire de espacios cerrados. Crédito: Pixabay.

  • Sensores de IoT.  Estos dispositivos se instalan en objetos para recopilar datos sobre un entorno y transferir información sin requerir interacción humana:
    • Sensores de ocupación. A través de estos sistemas resulta más sencillo supervisar el comportamiento de las personas. Por ejemplo, VergeSense, una start-up basada en San Francisco (EE. UU.), creó un sensor alimentado con inteligencia artificial que registra en tiempo real el número de visitantes para medir la distancia entre las personas y notificar cuándo se deben limpiar las instalaciones.
    • Sensores de calidad del aire. El virus ha puesto de relieve la importancia de conocer la calidad del aire en espacios cerrados y soluciones como ALTA wireless Air Quality trabajan en esta línea. En concreto, esta tecnología utiliza un láser que mide el número de partículas de aire y transmite los datos a su sistema de control basado en la nube. 
  • Control de acceso biométrico. Se prevé una gran demanda de soluciones que sustituyan los escáneres de huellas dactilares, teclados y otras superficies. Es el caso de Touchless Biometric Systems (TBS), que ha desarrollado un sistema ocular 2D y tecnología facial para que las personas puedan acceder a un espacio sin necesidad de establecer ningún contacto con las instalaciones.
  • Materiales autolimpiables. Existen materiales capaces de eliminar cualquier residuo o bacteria de sus superficies de manera automática. Es el caso de las fundas de la empresa NanoTouch Materials, que integran nanocristales para oxidar el material orgánico y limpiar continuamente las superficies que se tocan con frecuencia.

Los retos de las infraestructuras conectadas

Aunque el ámbito del digital building dibuja un escenario de edificios autosuficientes y capaces de cubrir las necesidades ocasionadas por la COVID-19, aún queda camino por recorrer. Según recuerda Bernárdez, los retos para que cale la innovación en el sector todavía son grandes: "Hay que tener en cuenta las propias características del mundo inmobiliario, un sector muy tradicional". Para poner en práctica todas estas soluciones no hay que perder de vista una serie de desafíos:

  • Costes. "La capacidad de incorporar tecnologías inteligentes en las infraestructuras es complicada, ya que depende de los costes fijos de una inmobiliaria", apunta Bernárdez. Los sistemas de BMS son complejos, costosos y requieren una implementación y mantenimiento especializados. Por ejemplo, en Estados Unidos, estos sistemas pueden costar entre 2,50 dólares y 7 dólares por metro cuadrado (entre 2 euros y 6 euros aproximadamente), lo que equivale a por lo menos 250.000 dólares (alrededor de 211.000 euros) para un edificio de unos 9.300 metros cuadrados.
  • Protección de datos. Uno de los mayores retos de la recopilación de datos biológicos pasa por almacenar esta información respetando las políticas de protección de datos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) explica que la ausencia de una legislación clara podría implicar una serie de complicaciones como la falta de transparencia sobre el uso de esos datos y la dificultad para obtener un consentimiento completo a la hora de acceder a información personal.
Security

Foto: Es crucial fortalecer la seguridad de los edificios, ya que cada vez contarán con más dispositivos e instalaciones conectados entre sí. Crédito: Pexels.

  • Ciberseguridad. Los ciberdelincuentes pueden sacar partido de la omnipresencia de la tecnología y acceder a todo el funcionamiento de una infraestructura. El informe The hidden costs of smart buildings, elaborado por Grant Thorton, destaca que cualquier inversión en edificios y tecnología inteligentes implica riesgos de seguridad y requiere un especial cuidado para evitar delitos cibernéticos.

Aunque, tal y como considera Bernárdez, "una gran mayoría está esperando a ver qué pasa en los próximos meses para implementar cambios", lo cierto es que el mundo ya no va a ser lo que era. A medida que la nueva normalidad vaya tomando forma, no será tan raro que un robot nos dé la bienvenida antes de entrar al mercado o a la oficina para medirnos la temperatura y avisarnos de las medidas de seguridad. Solo será una rutina más.

 

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