La Agilidad se convirtió en un mecanismo para prosperar y sobrevivir en los momentos de incertidumbre que trajo la crisis de la COVID-19. Las organizaciones que contaban con una mentalidad Agile se enfrentaron a los desafíos con mayor precisión gracias a la capacidad de adaptación que ofrece a las empresas.

En un escenario donde parece que todo vuelve a la normalidad, la Agilidad ha generado un gran impacto en los procesos en los que las personas son el centro ya que los principales beneficios de las prácticas ágiles se ven reflejados en la mejora de la experiencia del cliente y el incremento del compromiso/engagement de los equipos. Además, la Agilidad ha dado su impulso en áreas como Recursos Humanos, Innovación, Ventas y Servicio al cliente y Finanzas.

La filosofía Agile está cada vez más presente en las diferentes áreas de las organizaciones latinoamericanas, pero el estilo de liderazgo sigue siendo uno de los grandes retos para la expandir el mindset Agile en todos los niveles de las empresas de la región. Otros obstáculos que siguen presentes en son la cultura organizacional, la resistencia al cambio y los silos entre áreas. 

Aunque las cuestiones culturales siguen siendo una barrera, el 32% de las empresas de Latinoamérica considera que se encuentra en un nivel de madurez alto a la hora enfrentarse a situaciones de incertidumbre y cambios de contexto. Estos datos reafirman que las compañías avanzan por buen camino en el entendimiento de la filosofía Agile y su adopción. Además, los resultados revelan que el interés de las organizaciones ahora se centra en mejorar esta adaptación dirigiendo hacia un Agility mindset.