InsightsLas vacunas COVID-19, un avance para la innovación farmacéutica

Las vacunas COVID-19, un avance para la innovación farmacéutica

La historia de la vacuna se remonta a un largo camino. En 1976, el médico, Edward Jenner, trató de inocular a un niño de ocho años con una pequeña cantidad de material infectado con viruela bovina. Meses más tarde, inyectó el virus en el vhild y descubrió que había desarrollado inmunidad. Aunque inicialmente fueron descartadas por los escépticos, las vacunas son ahora una historia de éxito. Las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) corroboran esta tendencia creciente de longevidad: los seres humanos viven en promedio seis años más que a principios de este siglo, y la esperanza de vida promedio se sitúa ahora en 73 años.

Foto: Las vacunas contra el coronavirus han sido un ejemplo de innovación y colaboración. Crédito: Kkolosov / Pixabay

Por Patricia Tejeiro

Enfermedades como la poliomielitis y la viruela son cosa del pasado gracias a campañas intensivas de vacunación en todo el mundo. Hoy en día, el mundo está pasando por un proceso similar para tratar de erradicar el COVID-19 y volver a la normalidad prepandémica. El desarrollo de varias vacunas en el espacio de un año ha sido un gran avance para la ciencia médica. Hasta ahora, el tiempo más rápido registrado para el desarrollo de una vacuna era de cuatro años, según el Asociación Española de Vaccinología.

Este éxito ha sido posible gracias a una combinación de factores que han permitido un importante impulso en la ciencia del diseño de vacunas. Uno de los principales desarrollos, que allana el camino para la creación acelerada de nuevas vacunas en el futuro, es que funcionan a través del ARN mensajero. Hasta ahora, las vacunas se han hecho a partir de una serie de anticuerpos derivados de microorganismos muertos o inactivados de la enfermedad o virus objetivo.

Todo esto cambia con ARN mensajero. Con este enfoque, la vacuna instruye a ciertas células a generar la proteína necesaria para que el virus entre en el cuerpo. Cuando se detecta, el sistema inmunitario de la persona produce los anticuerpos necesarios. En otras palabras, las vacunas no contienen el virus, sino una especie de señuelo para que el sistema lo detecte y luche.

Colaboración con 'start-ups'

La innovación requiere tiempo, esfuerzo y dinero. Al igual que en otros campos como intech, la colaboración entre grandes empresas y start-ups se está convirtiendo en una opción para compartir conocimientos y agilizar procesos. "A la hora de adoptar estas nuevas tecnologías, las compañías farmacéuticas que no están orientadas digitalmente van a buscar esta agilidad y acceso al conocimiento desde fuera", afirma Xavier Contijoch, director de Opinno Barcelona y experto en el sector farmacéutico.

Tal es el caso de la alianza entre el gigante alemán Pfizer y el laboratorio BioNTech. Su colaboración es un ejemplo exitoso de una alianza estratégica entre dos empresas que persiguen el mismo objetivo. El laboratorio, fundado en 2008 por un par de científicos alemanes de origen turco, estaba desarrollando fármacos contra el cáncer basados en ARN mensajero y había comenzado a probar la técnica en una posible vacuna para proteger contra el COVID-19.

Sin embargo, BioNTech carecía de la capacidad para realizar las pruebas necesarias y posteriormente distribuir la vacuna a gran escala. Pfizer, por otro lado, tenía los medios, pero no la tecnología. Además, las dos empresas habían colaborado previamente en el desarrollo de una vacuna antigripal utilizando el mismo enfoque de ARN mensajero y podían negociar rápidamente. Como resultado de esta colaboración, ambas empresas ganaron algo que les faltaba; Pfizer, el know-how y la innovación del laboratorio; BioNTech, los medios y la capacidad de distribución y negociación de una gran multinacional.

Foto: Las nuevas vacunas abren la puerta a desarrollos más rápidos y específicos para el futuro. Crédito: Unsplash

Apoyo público y mirada de futuro

Una campaña que tiene un gran componente de impacto público y que debe demostrar tanto su eficacia como su seguridad no puede tener éxito sin la implicación de los poderes públicos. En este sentido, prácticamente todas las empresas que están desarrollando vacunas cuentan con importantes inyecciones de financiación pública.

No solo eso, sino que la agilidad necesaria para el desarrollo de vacunas ha llevado a promocionar el desarrollo de marcos favorables para la investigación y para el impulso de la digitalización en salud.  Como explica Contijoch: "Ahora hay mucho I+D y hay muchos researchs que hacer en temas de salud digital, pero si no hay un marco regulatorio claro las empresas no invertirán".

Un ejemplo es la Ley de Suministro Digital que ha aprobado el Parlamento Alemán. Esta legislación abre la puerta para incorporar aplicaciones móviles de salud al catálogo de prestaciones sanitarias del país y cuya financiación será reembolsada o subvencionada por parte de las compañías de seguros y del sistema nacional de salud.

De esta manera, el país ofrece un mercado más atractivo para que empresas y start-ups de salud digital centren su estrategia de negocio allí. Un modelo que debe trasladarse a otros países si quieren atraer talento e innovación. Así lo afirma el experto de Opinno: "En Alemania se ha apostado muy claramente por fomentar la regulación y el reembolso de terapias digitales. Esto ha provocado que muchas start-ups hayan focalizado su go to market en este país. En este sentido, hace falta una apuesta del Gobierno para invertir y atraer el talento de investigación a España".

Inteligencia artificial para crear medicamentos

Una de las prioridades de digitalización de la industria farmacéutica pasa por implantar procesos de inteligencia artificial (IA) en el desarrollo de fármacos. Gracias al análisis de grandes bases de datos y el aprendizaje automático, la IA puede agilizar el proceso de investigación. "El uso de la inteligencia artificial ha podido agilizar el proceso análisis de los datos históricos que se utilizan para evaluar las moléculas más idóneas en el desarrollo de un fármaco", señala Contijoch.

La digitalización también ha aportado su granito de arena más allá del diseño en los nuevos fármacos. Su implantación ha facilitado el seguimiento de los pacientes que participan en los ensayos clínicos. "Existen mecanismos de digitalización que se aplican a estos ensayos para facilitar el seguimiento del paciente y acortar de alguna forma los ciclos del trabajo en los estudios clínicos", añade Contijoch.

Desde que en 1796, Edward Jenner probara la primera vacuna, el objetivo de los inmunólogos ha sido el mismo: salvar vidas. La tecnología y el espíritu innovador siempre han guiado este camino y ahora pueden ayudar a superar la mayor crisis de salud pública de la historia reciente.